Aprendí a andar despacio cuando comprendí no vale la pena el afán,
aprendí a apreciar la salud cuando la perdí,
aprendí a quererme cuando otros fingieron haberlo hecho,
aprendí que la paz no se logra con la guerra, sino con inteligentes razones,
aprendí que la grandeza de la vida esta en las pequeñas cosas,
aprendí que todos vivimos en función de autocomplacernos en todo,
aprendí a apreciar las personas por lo que muestran ser, no por lo que dicen ser,
aprendí a volar, a soñar irrealidades desatandome de lo terrenal,
aprendí que inciertos a mi, son los demás,
aprendí que no concibo contradicción entre decir y hacer,
aprendí que aunque no debemos esperar, siempre esperamos,
aprendí cuan grande es el amor ante el odio,
No aprendí a no asombrarme a falta de asombro ante la maldad,
aprendí que queriéndote mucho, soy muy feliz,
aprendí que tu eres muy feliz, queriéndome mucho,
aprendí que todo amanecer llega precedido de inevitable anochecer,
aprendí a reírme del llanto que alivia pero no cura,
aprendí a callar cuando entendí las heridas causadas por palabras,
aprendí a romper el silencio cuando me dijeron por favor no me ignores,
aprendí que entre más aprendo es mucho lo que no sé,
aprendí que dos cabezas piensan mejor que una, o es que una no piensa,
aprendí a valorar lo que tengo cuando vi que muchos lo añoran,
aprendí a ser valiente, en el miedo, en la debilidad, en la adversidad,
aprendí a ser paciente cuando sentí no había paciencia para mi,
aprendí a extrañar a mi madre cuando ya no estuvo aquí,
aprendí que risa y llanto son mensaje universal,
aprendí que la vida vivida es larga,
aprendí que la vida en la partida es corta,
aprendí que es tarde para abrazarte cuando ya no estas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario